Caray con los días tontos sin ton ni tos, es que ni son días, ni siquiera son.

Uno, dos, tres.....collares de cuentas, todo el día contando, una taza de café, dos email.

Cuatro, cinco y seis, ...cuarenta y uno de mayo y con el sayo puesto, miro por la ventana, cuatro coches, dos matrículas, (no acabo con esa manía mía de sumar los números de las plaquitas). Ring, ring...dos llamadas, dejo que suenen y que resuenen (que insistentes!). Me apetece volver a desayunar, dulce muy dulce, una napolitana.


Tres clicks de mouse más y a casa a descansar. Bendita siesta... más collares de cuentas, me duelen los dedos de hacerlos, la espalda también.

Un semáforo, dos semáforos ….. a ese que pasa se le ha pegado el dedo al claxon, si fuera la reina roja diría ¡que le corten la cabeza! (que barbaridad con que le quiten un punto va más que servido…o dos)

Un niño, una risa, una bicicleta….pero señora cuide de este tesoro ¿no ve el rojo del semáforo?….(a la mami despistada y daltónica un punto menos también…o tres)

Un yogur, dos fresas,…..me aprovisiono y me atrinchero y que se ponga el sol por Antequera, como debe ser.

Un carrera por el pasillo, un auricular y dos alegrías, la tuya y la mía. “Te extraño mucho” y yo a ti dos veces más.

Dos toquecitos de crema antiedad (no sé porque la llaman así cuando es justo que una tiene ya la edad en que la empieza a usar), tres enjuagues de colutorio y el puñadito de besos que me llegaron en los cinco minutos últimos de este día que “sanfinín” y hasta mañana. No voy a contar ovejitas, no en las próximas siete horas. ¿quieres que te cuente el cuento de la.....?

Son las 00:01 : hay noches con ton y son.